Jugar parece una acción inherente al ser humano. Así, pareciera que los bebés, al disponer de objetos cercanos a ellos, naturalmente juegan. Además, se esperaría que, a medida que se van desarrollando, van generando juegos diferentes y más complejos. Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, madres, padres y familiares en general, regalan juguetes en fechas clave (cumpleaños, navidad, etc.), pero ¿qué hacemos cuando los niños no juegan?

